viernes, 5 de febrero de 2016

Un despiste muy simpático: primera parte

¡Saludos queridos Letrilers! Se que los viernes suele tocar una curiosidad o consejo, no obstante, el otro día encontré un relato que hice hace unos años basado en una anécdota que tuve en el instituto y he decidido dároslo a conocer. Como es muy largo lo voy a publicar en tres partes; espero que os guste:

UN DESPISTE MUY SIMPÁTICO
 
primera parte
 
Gorka Argoitia caminaba por la calle rápido, estresado y de mal genio. Esa semana tenía fiesta en el trabajo, por lo que podía ocuparse de sus cosas personales sin que nadie le molestase, pero había sido todo lo contrario "Cuando no tengo problemas en el trabajo tengo problemas en la familia " era el pensamiento que se repetía una y otra vez en su interior.
Después de media hora de caminata, consiguió llegar a su objetivo: el instituto Pío Baroja, donde sus hijas estaban estudiando el bachillerato. Entró por la puerta lateral y se dirigió a recepción, con ganas de acabar su cometido para volver a ceñirse a lo que de verdad le importaba. Una vez en recepción, las instrucciones que había recibido volvieron a su mente "al entrar sigue todo recto, cruza una puerta y allí la encontrarás". Haciendo caso a sus recuerdos empezó a caminar hacia la puerta, pero cuando la iba a cruzar un hombre bajito y con bigote lo detuvo mientras le preguntaba:
-¿A dónde cree que va? ¿Quién es usted?
-Soy el padre de una de las alumnas que estudian aquí, he venido a ver a una profesora, es importante.
 -Disculpe, pero si quiere ver a algún profesor, antes debe concertar una reunión, no se puede presentar aquí cuando usted quiera.
"Ya está aquí el típico que siempre pone pegas a todo" pensó Gorka, pero se contuvo, diciéndole al señor amablemente:
-No he venido para hacer la típica reunión, simplemente tengo que darle unos papeles a Maria Eugenia, una profesora.
-No conozco a ninguna profesora con ese nombre.
-Tampoco es que tenga que conocerlos a todos, ¿me deja entrar y buscarla?- en su voz se podía apreciar un tono de irritación.
 -Llevo trabajando aquí de conserje desde hace muchos años y no hay ninguna Maria Eugenia, se lo aseguro.
-    ¡¿Como que no hay ninguna Maria Eugenia?! ¡Mi hija me ha dicho que era Maria Eugenia así que es Maria Eugenia! ¿Qué le cuesta mirar?
El conserje veía que la situación se le iba de las manos, por lo que intentó tranquilizarle:
-¿Porque no me cuenta para que ha venido con esas hojas? Quizás así pueda averiguar de qué profesora se trata.
Gorka se enfureció aún más "¡Encima voy a tener que pasarme aquí toda la mañana! ", pero accedió a contar el motivo de su visita al instituto:
-Resulta que mi hija...
 
Y hasta aquí la primera parte ¿Qué os parece? ¿Tenéis ganas de la siguiente? Espero vuestros comentarios :)