viernes, 19 de febrero de 2016

Un despiste muy simpático: tercera y última parte

¡Buenos días Letriers! Hoy es viernes y para celebrarlo os traigo la tercera y última parte del relato basado en hechos reales (en mis hechos reales de hecho); espero que os guste el final:


-Entonces Andrea llamó a casa a través del móvil de su amiga  explicando toda la situación y yo, con el objetivo de que el cuaderno de mi hija se calificase como es debido, he venido a entregárselo a María Eugenia- acabó de relatar Gorka.

-Ya veo, ya- susurró el conserje y después comentó-en cuanto me ha dicho que era la profesora de lengua la que le había pedido el cuaderno me he dado cuenta de que la profesora a la que busca es María Dolores, la profesora de lengua que imparte varias clases en primero, porque María Eugenia y María Dolores son similares.

Gorka se enfureció aún más ¡Encima le he tenido que contar toda la historia para que luego me diga que lo sabía desde la mitad! Y se lo manifestó de la manera más sutil que pudo:

-Si lo sabía desde la mitad podría haberme cortado, como supondrá, no tengo todo el día.

-Lo siento, pero verá, por aquí no suele frecuentar mucha gente y al verle a usted he visto la oportunidad de pasar un tiempo en compañía- se excusó el conserje y añadió-además, la historia que me ha contado me ha resultado bastante interesante.

-Ya pero yo no soy ningún cuenta cuentos, por lo que me gustaría acabar con esto

-Claro, claro
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Era la hora de filosofía, la última clase del día y Andrea no podía parar de moverse en su silla, inquieta por no saber si al final sus padres habían solucionado el problema. No era capaz de concentrarse, ni tampoco de hacer caso a lo que Lorea le estaba contando. Su corazón palpitaba a mil por hora, con un sonido tan alto que Andrea temía que se oyese por toda la clase.

De repente María Dolores irrumpió en el aula con todos los cuadernos en mano y, tras pedirle permiso a la profesora que estaba en clase, les comunicó a los alumnos:

-Ya he corregido todos los cuadernos, los dejaré en la mesa del profesor para que después cada uno coja el suyo.

Saludó a la profesora de filosofía y salió del aula.

Cuando la clase de filosofía llegó a su fin Andrea se acercó a la mesa, dispuesta a coger las pocas hojas que había dejado en la mesa, pero en vez de eso, se encontró su cuaderno de lengua con una nota en la que decía  "un padre muy simpático, pero un poco despistado"

Andrea no sabía la razón de que a su padre lo llamase "un poco despistado", pero pese a eso se puso roja de vergüenza, debido a que su padre siempre llamaba la atención, de una manera o de otra.

 Y con esto acaba la historia basada en hechos reales ¿Os ha gustado? ¿Cuál es vuestra opinión? ¿Querríais saber mi papel en ella? Podéis preguntarme a través de los comentarios :)