viernes, 15 de abril de 2016

Dos segundos: tercera y última parte

¡Buenos días queridos Letrilers! ¿Cómo lleváis el mes? Espero que bien, pero para mejorarlo aquí os traigo el desenlace del relato "Dos Segundos", espero que os sorprenda.


Todos se quedaron con la boca abierta del asombro, la máquina funcionaba de verdad. No obstante, Melani no estaba pensando en el gran descubrimiento, sino en el nombre que el fantasma había dicho. Cuando se dio cuenta de qué significaba, su rostro adoptó una postura seria y miró a los demás diciéndoles:

-Rotzeaj significa asesino en hebreo.

La mirada de todos los miembros de la sala cambió bruscamente a un rostro lleno de miedo y terror. El profesor, al darse cuenta de la situación, le ordenó a Melani:
 
-Pregúntale que es lo que quiere.

Melani pulsó el botón de nuevo y dijo en voz alta:

-¿Qué es lo que quieres?

-¡¡Sois tan ingenuos!! Activando la máquina habéis hecho que yo haya podido volver al mundo de los mortales y culminaré mi tarea llena de horror, aunque para hacerlo, tendré que adoptar un cuerpo nuevo y vosotros me lo habéis puesto en bandeja al encender la máquina tan voluntariamente.

Melani, al oír sus palabras le preguntó:

-¿Y como es que no adoptaste el cuerpo del profesor al que mataste años atrás?

-No soy tan estúpido como para decírtelo.

La voz del fantasma era rápida, no tenía ganas de hablar, por lo que eso solo podía significar una cosa, si apagaban la máquina a tiempo el fantasma desaparecería y no podría volver jamás. Melani y el profesor se dieron cuenta de eso al instante y con una mirada supieron que hacer. El profesor empezó a desconectar la máquina y ella se dirigió al ordenador. Raquel, que no entendía por qué lo hacían, detuvo a Melani diciéndole:

-¡¿Qué haces?!

-¡No hay tiempo para explicaciones ! ¡Apártate!

Pero era demasiado tarde, Raquel empezó a respirar muy fuerte, como si se estuviera ahogando. Alicia y Jack fueron a socorrerla mientras que el profesor y Melani acababan de desconectar la máquina. Al desconectarla, una luz verde inundo la habitación durante un segundo y luego desapareció, dejando la estancia a oscuras.

El profesor se dirigió a la pared del interruptor encendiendo la luz. Una vez que hubo luz en la sala Melani pudo ver que Alicia y Jack se encontraban en el suelo comprobando el pulso de Raquel. Jack soltó la mano de Raquel y anunció:

-No tiene pulso, está muerta.

Llamaron al servicio de emergencias y estos certificaron su muerte. Le había dado un infarto. Sus padres se quedaron completamente destrozados, ya que no entendían por qué le había sucedido eso a su hija. Obviamente, el profesor y los tres jóvenes no relataron la verdad, simplemente testificaron que estaban haciendo un experimento con la supervisión del profesor y que Raquel, al levantarse de su asiento, se desplomó sin que ellos pudieran hacer nada y murió.

El funeral lo celebraron un día después y cuando todos los familiares se fueron los cuatro metieron la máquina en el ataúd de la fallecida, para que a ningún mortal más le ocurriera la misma tragedia.

Melani contemplaba el ataúd con melancolía, pero ninguna lágrima salía por su mejilla, ya que ella se resistía hacerlo, no quería parecer débil ante los demás. El profesor Gloin le puso su mano en el hombro y lo acarició suavemente, en muestra de compañerismo.

Alicia y Jack se acercaron de nuevo a la tumba y se pusieron al lado de los demás. Ahora sabían qué le había ocurrido al profesor años atrás. Éste apagó la máquina justo en el momento en el que el asesino provocó su infarto. Lo positivo fue que el inventor consiguió apagar la máquina a tiempo, pero lo pagó con su vida. Esta vez Melani sabía que si Raquel no se hubiera puesto en medio de su camino haciéndole preguntas podría haber apagado el ordenador a tiempo evitando su fallecimiento. Se sentía completamente culpable de lo sucedido. Dos segundos era el tiempo que Melani hubiera necesitado para apagar la máquina a tiempo, dos segundos que uso Raquel para acosarla con preguntas, dos segundos en los que Raquel certificó su sentencia de muerte.

El profesor Gloin, al ver que lo único que hacían en el cementerio era multiplicar su dolor, les dijo a los demás:

-Creo que es mejor que salgamos de aquí.

Salieron del cementerio sabiendo el coste verdadero de la vida. En su planeta, dos segundos no eran el tiempo que desperdiciabas arrugando la nariz, dos segundos era el tiempo de toda una vida, el periodo en el que una persona podría estar decidiendo su destino sin percatarse de ello, dos segundos eran la lucha de la vida y la muerte.

Aquí acaba este relato ¿Qué os ha parecido? ¿Os gustaría leer más? Ponerme vuestras respuestas en los comentarios:)