viernes, 15 de julio de 2016

Una reflexión

¡Buenos días Letrilers! Sinceramente ayer pensaba que para hoy no tendría nada escrito, tengo la cabeza embotada con el tiempo que hace aquí y no se me ocurría nada. No obstante, ayer ocurrió algo que me creó la necesidad de escribir este post. Ahora procedo a contaroslo.

El martes doce de julio el torero Victor Barrio murió cuando estaba toreando y las redes sociales empezaron a calentarse. La gente se dedicó a insultarlo y a humillarlo por su profesión y eso me hizo sentir vergüenza. Si, lo estáis leyendo bien, vergüenza. No soy taurina ni antitaurina, entiendo que es parte de la cultura, aunque quizás habría que evitar la muerte del toro, pero ante todo creo que hay que respetar a las personas que les gusta esta tradición; al igual que a los que no les gusta; hasta ahí todo correcto. Lo que no puede ser es que cuando un torero muera la gente se dedique a incitar el odio, a desear la muerte de otras personas, a mancillar su honor y su familia, ¿es eso justo?

Este suceso me causó gran enfado, pero lo que ocurrió ayer fue la gota que colmó el vaso. Mi amiga Irene de Ailina entre libros compartió en twitter una reflexión a lo que un twittero respondió de malas maneras y, si eso no fuera poco, decidió usar el espacio de comentarios del blog de Irene para insultarla. Visto eso no pude callarme y a través de este post quiero dirigirme a todas las personas que se dedican a incitar el odio a través de las redes sociales:

Vais pensando que sois la encarnación de la libertad de expresión, que solo lo que vosotros decís es lo correcto, pero os equivocáis. Si, leed bien lo que pone en la frase anterior, porque así es. Solo se puede opinar lo que vosotros opinéis, solo se puede actuar como vosotros actuáis y eso tiene un nombre muy claro: sois una secta que quiere reducir la libertad de expresión a lo que vosotros queréis escuchar o consideráis "correcto y real". Resulta irónico que cuando vais defendiendo la libertad de expresión la estéis reduciendo; triste e irónico a la vez.

Si no os gusta lo que leéis, la solución es simple: no lo leáis, no sigáis ese blog, ese canal o esa red social donde lo hayáis visto, ignoradlo, nadie os obliga a contestar, ni a insultar, nadie. Hay que aprender a distinguir entre la libertad de expresión y la falta de respeto, una fina línea que ultimamente la gente tiende a saltar sin pensar en las consecuencias que esa acción trae consigo. 

Solo cuando aprendamos a respetar las opiniones de los demás y a no insultarlos por tener un punto de vista diferente al nuestro podremos decir que la sociedad ha evolucionado. Solo cuando eso ocurra podré decir que el ser humano es un poco más persona. Espero poder decirlo algún día.

Con esta reflexión no quería ofender a nadie, necesitaba expresar lo que sentía, por lo que si alguien no está de acuerdo conmigo o quiere compartir su propia reflexión os espero en los comentarios.